Jonathán empezó a amarme tanto como a sí mismo, su alma había quedado ligada a la mía. Saúl no me permitió volver a la casa de mi padre y quiso que me quedara con él. Jonathán empezó a amarme demasiado. Me daba cuenta por sus actitudes como las de darme su propio manto, sus ropas, su espada, su arco, su cinturón y así varias más. Un tiempo más adelante Saúl me puso al frente de sus soldados y fui grato a todo el pueblo
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