domingo, 2 de octubre de 2011

Mi huída debido al enojo de Saúl.

Durante esos tiempos yo me fui haciendo muy amigo de Jonathán, hijo de Saúl. Resulta que un día me avisó que su padre Saúl me quería matar, por lo que me advirtió que tuviera cuidado. También dijo que al día siguiente iba a hablar con su padre y me iba a comunicar las noticias. Al día siguiente Jonathán me comunicó que lo peor había pasado y que Saúl parecía haberse arrepentido. Debido a eso volví a quedarme junto a Saúl sin problemas. Pero eso no duró mucho ya que había empezado una nueva guerra contra los filisteos y como yo salí vencedor gracias al espíritu de Dios, un nuevo mal espíritu atacó a Saúl. Lo que ocurrió fue similar a lo anterior, Saúl intentó clavarme su lanza mientras yo tocaba mi instrumento, y logré eludirla. Esa noche huí de ahí y me fui a mi casa. En los siguientes días Saúl intentó asesinarme mandando a sus servidores en contra de mí numerosas veces. Fue cuando decidí irme con Samuel para contarle lo sucedido y estar finalmente a salvo.

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