domingo, 2 de octubre de 2011

Saúl se enoja conmigo.

Sucedió después de que yo había vencido a Goliath. Lo que pasó fue que las mujeres de Israel estaban contentas por la derrota de los filisteos ante los israelitas y salieron a cantar y a danzar diciendo _Saúl venció a sus miles y David a sus diez miles_. Me di cuenta que a partir de ese día Saúl me miraba con mala cara, ya no era como antes. Al día siguiente pasó algo que ya había sucedido antes, pero esta vez fue peor. Un mal espíritu atacó a Saúl. Ese día yo estaba tocando mi instrumento, como todos los días, cuando Saúl intentó dos veces lanzarme su lanza. Afortunadamente yo logré esquivarlas. Logré eludir las lanzas gracias al buen espíritu de Dios, fui afortunado de no morir en esa ocasión. Como Dios estaba conmigo, tenía éxito en todas mis expediciones, por lo que casi todo Israel empezó a amarme. Esto a Saúl no le gustó en absoluto. Como yo seguía teniendo cada vez más éxito que los servidores de Saúl, sus celos crecían día a día de forma abrumadora, y su desprecio hacia mi persona igual.

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